Buzón de Dios

Aprendizaje Diario

En la misma forma en que cada día es nuevo, así son todas las cosas que vamos descubriendo a medida que pasamos experiencias que buenas o malas las tenemos que dejar ir. Dejarlas ir, desprendernos de ellas no significa que son inservibles o que no podemos aprender de ellas.

Todos los días hacemos nuestro inventario espiritual, intelectual, emocional y también físico. Mateo 25:35-36 “Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, fui forastero y me recogiste. Estuve desnudo y me cubriste, enfermo y me visitaste, en la cárcel y viniste a mi”.

Este texto nos enseña a realizar obras de carácter espiritual y carácter físico. Solo el amor de Dios que tenemos abrigado, cubierto en nuestro corazón nos lleva a realizar obras de misericordia.

A medida que vamos creciendo y comprendiendo la importancia de la riqueza espiritual que podemos ofrecer, entregar sin condición alguna, vamos encontrando dentro de nosotros esa fuente de conocimiento y compartimiento hacia nuestro prójimo, de diferentes maneras, por ejemplo:

Enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, corregir sin ánimo de crítica al que está equivocado.

Consolar al triste, perdonar, compartir el sufrimiento de otros con amor y con paciencia, aprender a escuchar y a analizar.

Si podemos hacer todo lo anterior tenemos que comprender que solo el amor de Dios nos ha concedido estas bendiciones que, también debemos compartirlas con nuestro prójimo. Alabemos y glorifiquemos el nombre de Dios y pidámosle que nos permita ser generosos, que sea nuestra inspiración cuando nos proporcione la oportunidad de llevar un fiel testimonio de su Gracia, a tiempo y a destiempo.

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