Buzón de Dios

Como Embellecer el Alma

El limpiador de tu alma es el perdón. Deberías usarlo todo el tiempo, apenas veas una impureza aplícalo. No te acuestes nunca sin haber pedido perdón y sin haber perdonado. El resultado será que en paz te acostarás, así mismo dormirás y tu sueño te sustentará.

El hidratante de tu alma es la oración. Si no hidratas la piel de tu rostro tu alma se reseca. Pero a medida que confías en Dios, el afán y la ansiedad desaparecen y aprendes a reposar y a esperar en el Señor. El tonificante de tu alma es la alabanza. Cuando alabas a Dios y vuelves a El tus pensamientos, cuando te olvidas de ti mismo, sin egoísmo en tu corazón quedas libre para que Dios ponga en ti, Su gozo.

Tu alma necesita el alimento de la palabra de Dios. Cuando te alimentas con La Palabra, la debilidad y la confusión desaparecen.

Serás como el árbol plantado junto a corrientes de agua. El protector de tu alma es la coraza de la fe. Con la fe te protegerás de las inclemencias de la vida, mirarás por encima de las circunstancias y pasarás victoriosa (o) en medio de las pruebas. A través de ti, Dios moverá montañas y alcanzarás a otros para Gloria de Dios.

Si usas a diario estos productos de belleza, tu alma se mantendrá limpia y tu corazón puro. Te saciarás de bien, de modo que te rejuvenezcas como el águila.

El que alguien toque mi vida, es un privilegio. Tocar la vida de alguien es un honor. Pero ayudar a que otros toquen sus propias vidas es un gozo indescriptible.

Jesús dijo: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”

(Juan 15:14)

Búsqueda