Buzón de Dios

Don de Sabiduría

Gusto para lo espiritual, capacidad de juzgar según la medida de Dios, Es el primero y mayor de los siete dones.

Sabiduría es la luz que se recibe de lo alto; es una participación especial de ese conocimiento misterio y sumo que es propio de Dios. Esta sabiduría es la raíz de un conocimiento nuevo, un conocimiento impregnado por la caridad, gracias al cual el alma adquiere familiaridad por así decirlo, con las cosas divinas y prueba gusto de ellas.

"Un cierto sabor de Dios" por lo que el verdadero sabio no es simplemente el que sabe las cosas de Dios, sino el que las experimenta y las vive".

Además, el conocimiento sapiencial nos da una capacidad especial para juzgar las cosas humanas según la medida de Dios; a la luz de Dios.

Iluminado por este don, el cristiano sabe ver interiormente las realidades del mundo; nadie mejor que él es capaz de apreciar los valores auténticos de la creación, mirándolos con los mismos ojos de Dios.

Gracias a este don toda la vida del cristiano con sus acontecimientos, sus aspiraciones, sus proyectos, sus realizaciones llega a ser alcanzadas por el soplo del Espíritu, que la impregna con la luz que viene de "lo alto" como lo han testificado tantas almas escogidas en todos los tiempos. En todas estas almas se repiten las "grandes cosas" realizadas en María por el Espíritu Santo.

Por la sabiduría juzgamos rectamente de Dios y de las cosas divinas por sus últimas y altísimas causas bajo el instinto especial del espíritu Santo, que nos las hace saborear por cierta connaturalizad y simpatía. Es inseparable de la caridad.

"El temor de Jehová es el principio de la sabiduría y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia" (Proverbios 9:10- Salmo 111:10 "El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; su loor permanece para siempre".

La literatura sapiencial en el AT logra su mayor profundidad en el libro de Job. Este presenta la saga en el Libro de Job. Este presenta la saga de un hombre que vive según los mandatos de la sabiduría proverbial pero es abrumado por catástrofes. Enfrenta la presencia de lo demoníaco, el principio de la irracionalidad y el problema del mal en la existencia humana. Sin embargo, en medio del sufrimiento inexplicable, surge la fe de Job para afirmar: "Yo sé que mi Redentor vive y al fin se levantará sobre el polvo" ( Job 19: 25)

En contraste a la sabiduría sagrada del AT la sabiduría secular humana no tiene validez para adquirir el conocimiento verdadero de Dios (1 Co.1:21.) La sabiduría humana no puede obtener conocimiento de Dios, así como las obras de justicia no pueden merecer su favor.

Hay, sin embargo, una "sabiduría que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual" (1a.Co:2:13) La sabiduría que debe anhelarse grandemente no es la que se obtiene por medio de revelación humana; sino por revelación divina. Esta sabiduría está encarnada en Jesucristo "en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento" (Co.2:3) En sus seguidores las señales de la sabiduría son humildad, santidad y semejanza a Cristo, (Santiago 3:13-18)

Diccionario Teológico Beacon, pag. 607-608

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