Buzón de Dios

El Temor a Dios

“y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que TEMES a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único hijo”.

¿Qué siente tu corazón cuando de verdad temes a Dios?

La mayoría de las veces pensamos que temer a Dios es aquella sensación de miedo o de pánico porque nuestras culpas o nuestro comportamiento no ha sido el mejor.

Pero si nos detenemos a pensar en que a Dios le gusta que sus hijos le TEMAN podremos entender que el temor es también parte importante en nuestro crecimiento espiritual porque el temor conlleva: un profundo respeto mezclado con afecto o un fuerte sentimiento de estimación.

Equivocadamente muchas personas piensan que temer a Dios es miedo a un juzgamiento fuerte y drástico. Digo, equivocadamente porque aunque Dios es el UNICO que nos puede juzgar, El de diferentes formas nos hace ver en qué no le debemos de fallar. Y sabemos que Dios es lento para la ira y grande en misericordia.

Pero es que el temor a Dios debe ser ese miedo que nos ocasiona el romper los lazos de amistad y de amor que tenemos con El. Si nos detenemos a pensar, a Dios le debe gustar mucho que a nosotros nos de temor, primero que todo no cumplir con todos sus mandamientos, y sus mandatos son sabios. Por ejemplo: “Quien no AMA a su prójimo no ama a Dios y no le teme”. Sentir envidia, difamar, ser soberbios, hacer alarde de nuestras cualidades y hacer ver los defectos de los demás. Todo esto y mucho más está lejos del temor a Dios.

¿Nosotros pensamos antes de hablar? ¿antes de actuar?
¿Nosotros tememos a Dios cuando programamos un día de trabajo, cuando hablamos de otras personas, cuando planeamos gastar dinero, cuando nos comparamos con el prójimo que Dios nos ordenó amar?

Nuestro temor a Dios debe ser una prioridad en nuestra vida espiritual porque quien lo le teme a Dios, ni le rinde reverencia ni lo reconoce como al Ser Supremo y creador del universo entero.

La obediencia de Job demostró temor a Dios, la persistencia de Nehemías tenía temor a Dios, dentro del desafío de Jonás, hubo temor de Dios.

Dónde está nuestro temor de Dios cuando hablamos mal de nuestros semejantes y cuando hacemos las cosas para que nos vean? Si no le tememos a Dios vana será nuestra santificación.

Génesis 22:12

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