Buzón de Dios

¿Cómo Estás?

Tenía que enviarte esta carta para decirte lo mucho que te amo y lo mucho que me importas.

Ayer te ví conversando con tus amigos. Yo esperé todo el día deseando que tú también quisieras hablar conmigo. Conforme avanzaba la tarde te di una caída de sol y una brisa suave y fresca para descansarte.

Esperé pero nunca llegaste. Te vi anoche cuando dormías y tenía deseos de tocarte la frente. Te regalé un rayo de luna que acarició tu rostro. Esperé otro día queriendo que quisieras hablar conmigo pues tengo reservados muchos regalos para ti. Te levantaste esta mañana muy de prisa y no tuviste tiempo para hablarme. Mis lágrimas estaban en la lluvia y en el rocío de esta mañana. A veces te veo triste, sin compañía y me duele el corazón de verte sufrir. Sin embargo, te comprendo porque muchos de mis amigos y amigas me desilusionaron.

Pero te quiero y trato de decírtelo a través del azul del cielo y del pasto verde. Te susurro en las hojas de los árboles y te sonrío desde el color de las flores. Te susurro desde los riachuelos y les doy a las aves canciones para cantarte. Te visto de cálidos rayitos de sol y perfumo el aire para ti especialmente con las esencias de la naturaleza.

Mi amor por ti es más profundo que los mares y más grande que cualquier pena o necesidad que tenga tu corazón. !Si tan solo me buscaras! Tu carga aliviaría gozoso y juntos pasaríamos una eternidad juntos en mi jardín. Yo sé lo duro que es la vida aquí y por eso quiero ayudarte.

Solamente tienes que llamarme, hablar conmigo, tengo tanto que compartir contigo...

Quiero también que conozcas a mi Padre también. Ya no te molesto más. Eres libre de escogerme o no, es tu decisión personal. Yo te he escogido a ti y te sabré esperar porque TE AMO!.

Tu amigo, JESUS.

Anónimo

Búsqueda