Rincón Poético

Yurupary, El Dios Civilizador del Vaupés

En el Vaupés se conoce el mito del dios Yurupary, que también tiene los nombres de Itzi, Uaktí, Milómaki y Mahsankeró. Yurupary fue engrandado cuando su madre, Seucy, comió la fruta prohibida del Pìhycán. A los pocos días lo ocultó en un árbol de la selva, a donde iba a amamantarlo. Yurupary buscó posteriormente a su madre, antes de emprender su misión de héroe civilizador; buscó amuletos e insignias de mando y entre ellas la piedra sagrada, Nanacy que recibió de la luna.

El primer acto mágico del dios oivilizador fue convertir a las mujeres curiosas en piedra, un poder que incluso hizo recaer sobre su madre, por Yhaber expiado una reunión de hombres. AI parecer, Yurupary representa la tradición dei cambio del matriarcado a un sistema de patriarcado y, con el fin de lograr el predominio masculino, se propuso establecer un culto religioso vedado a las mujeres. Este culto se simboliza en las flautas sagradas, que a su vez representan la voz y los huesos de una deidad que, al igual que otros héroes míticos, es inmolada en el fuego bajo la apariencia del viejo Ualri, después de que este es traicionado por Diadue y las mujeres.

En una inmensa hoguera fue quemado Yurupary y todo quedó en cenizas. Sin embargo, de las cenizas surgió la palma de Pachuba, de la cual se hacía una flauta con la voz de Yurupary, quien se convirtió en una mata de yuca brava con la cual se fabricaba chicha; la chica es sangre de Yurupary. Así interpreta este mito el investigador Héctor Orguela, autor de la obra Mito Poemas, Cantares y fábulas de Yurupary.

“Como en la posesión de las flautas (religión) está la clave del poder político y social, las mujeres (amazonas míticas) roban los instrumentos sometiendo de nuevo a los-hombres a su voluntad. Finalmente, Yurupary recupera las flautas, castiga las mujeres que violan la ley o que han matado a sus hijos varones, y deja establecido un orden social basado en el culto religioso, del cual quedan excluidas las mujeres. Después de que Yurupary conoce el valor humano y ve cumplida su misión en la tierra, excepto la de encontrar a la “mujer perfecta”, se marcha hacia el oriente para subir a la región de las estrellas en donde se reunirá con sus antepasados celestiales; Seucy (las Pléyades) y los gemelos Pinon (constelación de Escorpión) y Meenspuín, ancestros míticos de los Tarianas y otros pueblos amazónicos”.

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