Rincón Poético

Crónica para una ciudad: La Bella Habana

Habana hermosa, Habana altiva, Señora elegante de largo vestida con pendientes de zafiros, collar de perlas de clásico abanico, de andar cadencioso.

De día eres salpicada por las olas del mar y de noche eres bañada por la plateada luna, tu sonrisa hace eco en el morro, tus ojos duermen a las nueve de la noche con nueve cañonazos y despiertas al amanecer con las sirenas de los buques que entran a la bahía que lleva tu nombre.

Unos dicen que eres zalamera y altanera, yo sé que eres divertida y hospitalaria, de tu hermosura no se cansan de hablar los poetas y pintores de todos los siglos y de todo el planeta.

La siesta la duermes en el malecón, tus pasos capitalinos se pierden en la rampa; me confundo entre tanta belleza y tu nombre tropical me hace soñar.

Tu pregón habanero es un grito nacional, desde el capitolio hasta la cabaña y el parque central.

El caballero de París es dueño de tus calles y avenidas, eres tan hermosa que hasta el cementerio de Colón disfruta de tu llanto. Tu litoral es largo, interminable se confunde en lo infinito con el azul del cielo.

Habana mía y de todos los cubanos, el que no te conoce, desconoce la belleza, hermosa en el verano y en la primavera, tu invierno sin abrigo se ríe del frío.

Tus bofas son siempre en la catedral tu novio de toda la vida es el rubio sol que con sus rayos calienta los pasos del caballero de París, de Cecilia Valdez y de mamá Inés.

Habana bella, Habana mía eres tan hermosa que hasta tu parte más vieja es hermosa también y es además patrimonio de la humanidad.

Los Habaneros actuales todos son muy pobres pero son dueños de una de las capitales más bella del planeta.

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