Rincón Poético

Calle de la Veracruz

El cielo es el mismo cielo. El aire, el mismo aire.
La plaza, la misma plaza, con sus fuentes y sus arboles.
Y, a la sombra de la iglesia, el recodo de tu calle.

Tres cipreces del convento tras las tapias asomándose,
tres campanadas da la torre, que se pierden en el aire
y en las losas de la acera?.. tres viejas manchas de sangre.

¡Calle de la Veracruz!, aquí te lanzé el ultraje
y aquí corte yo su vida, un Jueves Santo en la tarde.
Vengo de cumplir condena, calle que fuiste mi calle.
Calle del único amor que ha conocido mi sangre.
Vuelven mis ojos a verte tras de diez años de carcel.

Nadie salió a recibirme. Mi libertad nadie sabe.
Desde la estación del pueblo No me he cruzado con nadie.
Mejor. Me hablarás tí misma. No quiero que otros me hablen.
Tengo miedo que me digan que no supiste esperarme.

El pueblo duerme la siesta. Están desiertas las calles.
Los guijarros echan fuego. Quema el aliento del aire.
Tu casa enfrente. ¡Diez años soñando con este instante!
Zaguín de rojos ladrillos, cancela de verde encajes,
patio de sombra y de sueño, ¡quién podrá nunca olvidarte!

¡Ah, los de la casa!.... Silencio. ¡A la paz de dios!...No hay nadie.
Asomas tú por el patio y, al verme, pierdes la calma
y te has puesto del color de los nardos al mirarme.

¡Buenas tardes!, digo yo. Y tú dices....¡Buenas tardes!
Sin dar crédito a tus ojos, perdido todo el coraje.
Muerto del corazón de angustia, viendo ante tí levantarse
un pasado de locura, de fuego, de infierno, de sangre,
de cielo de vida de muerte, de luz, de noche y de carcel.

¡Diez años preso por ti! ¿No lo recuerdas?
¿No sabes que maté al que te ultrajó, en visperas de casarme contigo
en la Veracruz, donde pregonó el ultraje?

No se han borrado las manchas de las losas de tu calle
Y ya de tu pensamiento, hace tiempo me borraste.

Te veo y no lo creo. ¡Te has casado! No me engañes,
esa alianza de oro lo va publicando al aire.
No esconda la mano atrás, más que traidora: cobarde.

¡Y eres tú quien tanto quise!
¡Y eres tú quien me juraste toda la vida quererme
y hasta la muerte esperarme!
No. No eres tú la mujer capaz de sacrificarse.

Mira. Me debes diez años. Mira que vengo a cobrarme.
No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague.
¡Hoy vamos a rendir cuentas!

¿Qué no grite? ¿Qué me calle? ¿Qué alguien duerme?
¡Oh!, es un niño, que corre a decirte: "Madre".
Y se refugia en tus brazos. Y, con los ojos muy grandes,
me mira como asustado pidiendo que no te mate.

No quiero pedirte cuentas. No quiero verter más sangre.
Siento rotos cuerpo y alma. Vengo cansado de mi viaje.
¿Me das un poco de agua?..... Gracias. Ya estoy más tranquilo.

Ven, chabal, carita de angel, ¿a quién te pareces tú?
En los ojos, a tú madre. ¿Cómo te llamas?
¿Franquito? ¿Nada más? Franquito Sanchez.
¿Cuántos años tienes? ¿Tres?...¡Como te querrá tu madre!

¿Me dejas besar al niño?....Gracias, ¡que dios se lo pague!
¡Me ha besado!..... ¡Me ha besado!
Hacía diez años que no me besaba nadie.

Mira, ¿Sabes que te digo? No hagas caso de refranes
de plazos que no se cumplen ni deudas que no se pagan.
Mira....No me debes nada, adios, que vuelvo a marcharme.

¡No!¡No!¡No!....No beses mi mano, que no soy santo ni martir.
A éste debes la vida. ¡Dios le bendiga y le guarde!
¡Calle de la Veracruz!. Calle que fuiste mi calle.
Aunque nunca vuelva a verte, ¡quien podrá nunca olvidarte!

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