Rincón Poético

Confesión

Todo comenzó con los recuerdos comunes
y empezaste a decir
porqué siendo él tu amigo
terminó siendo mi amante.

Y que la gente decía
sin encontrar el motivo,
de cómo pude aceptar
a tal pelele por hombre.

Te fui diciendo segura
sin rencores, ni pasiones,
lo que tantas veces quise,
dialogar contigo a solas.

Antes cuando me encontraba
luchando cada mañana;
deseando que me apoyaras
y dejaras de engañarme.

Todo en mi era pureza,
abnegación, gratitud,
y fuiste tú, quien rompió
la ilusión de darte vida.

Fueron pasando los años
y siendo joven creía
que como mujer ya nada
sentiría vibrar en mí.

Porque para ti yo fui
la que dio vida a tus hijos.
recién ahora lo sé;
al ver la preocupación
que tienes por esa hembra.

Y no te reprocho nada;
ni me culpo por lo hecho.
Soy humana y necesito
que me quieran y querer.

si tú supieras el daño
que pudiste hacer en mi...
Mucho de lo que me dijiste
se volviera contra ti.

Porque el mundo desconoce
lo que viví junto a ti:
hablar de bajas pasiones
o sorprenderse por hechos.

Telarañas de comadres;
araña que despedaza
la sociedad incorrupta.
Esencia de convivencia
lo sabemos tú y yo.

Por eso miro de frente
y de nada me arrepiento
porque sé que tú lo sabes
que jamás pensé engañarte.

Fui lo mejor de tu vida
pero tú lo despreciaste,
me siento tan limpia y pura,
porque no guardo rencor.

Siempre me brindé en amor
como la naturaleza,
al punto de comprender
tu relación con la otra.

Debía aceptarte en la casa
como lo que fuiste siempre
un familiar, un extraño
que se recibe con gracia.

Si, claro, a ti te admiran:
tú eres el buen hombre,
caballero andante, que la perra aquella
que lleva tu nombre, te dejó por otro.

Ignorando el mundo tu gran egoísmo
de ambiciones locas, mezclaste posturas,
y estando presente
eras un ausente.

Lo que no alcanzo a entender
es el futuro del que hablas,
si piensas que tal vez hoy
pueda terminar tu vida.

Tú también con sentimiento
pretendes que te comprenda
para así ganar más tiempo
acomodando los temas.

Qué tienen? La primacía
de gratitud consagrada?
hasta cuándo? ¡por favor!
¡quieres tú sacrificarme?

Déjame en paz y no vuelvas
a mencionar el futuro
yo me siento aún viva
y con deseos de amar.

Cuando tal vez por costumbre
visites mi tumba un día,
te darás cuenta muy tarde
de la mujer que perdiste...

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